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Soy Sol Picó. Soy coreógrafa, bailarina y llevo la dirección artística de la compañía Sol Picó.
Estamos llevando a cabo un proyecto cuya máxima intención es aportar, traspasar a niños que no tienen la posibilidad de acceder a este tipo de disciplinas artísticas... enseñarles parte de nuestra experiencia, enseñarles... de qué manera entrar en el mundo de la danza, del teatro, de la escenografía, de la construcción.
Y... ¡Venga, venga, venga!
Un paso adelante, dos hacia atrás. Uno adelante, dos hacia atrás. Y es algo muy lento, muy lento, perosiempre hay un conato de alguien que ves que sí que va evolucionando.
- Yo también me voy, ¿eh? - Vamos a ir ahí a ver qué pasa.
Lo que intentamos que les aporte es que aprendan un poco a compartir experiencias.
Para mí, desde mi propia experiencia a los seis años, que de una manera muy casual entré en el mundo de la danza... es algo que te aporta mucho en tu vida, que te puede aportar mucho si realmente lo atrapas.
Un, dos, tres, cuatro...
Al principio era prácticamente imposible tenerles quietos. Cómo te relacionas con los demás niños, cómo aprendes a ser disciplinado... Cómo realmente algo habían captado de todo aquello y cómo habían entrado fue una evolución muy interesante.
Turia Turia
¡Osama! ¡Osama!
Hacer muchos movimientos.
Hacer muchos amigos más que no conocíamos.
Me ayudaron a quitarme la vergüenza. Y ya está, ahora ya no tengo.
El primer día tampoco lo hacíamos tan bien. Pero cuando nos fuimos acostumbrando ya lo hacíamos mejor.
El tipo de movimientos que a ellos, desde la espontaneidad y desde la improvisación, les nacen... es algo realmente curioso y enriquecedor, personal y artísticamente, desde luego.